O, visitará. Jeremías escribió esta lamentación de una manera completamente humana. Su conmiseración, amor y pena para con Israel así como su llanto por ellos eran todos íntegramente humanos. Aquí, los sentimientos humanos que tenía con respecto a Israel le llevaron a sentir una envidia muy humana hacia Edom. Jeremías no estaba contento de que Edom disfrutase de paz mientras Israel sufría el castigo de Dios. Por tanto, regido por sus sentimientos humanos, Jeremías declaró que Dios castigaría la iniquidad de Edom y pondría al descubierto sus pecados.
