Esto mostró su mansedumbre.

Esto mostró su mansedumbre.
Véase la nota Dt. 8:71.
Las palabras no os rebeléis contra Jehová indican que no creer en el Señor es rebelarse contra Él (cfr. Dt. 1:26, 32).
Tal como lo indica el hecho de que los diez espías dieron un mal informe (Nm. 13:31-33) y que el pueblo murmuró contra Moisés y Aarón (Nm. 14:1-4), a los hijos de Israel no les importaba Dios mismo, sino que sólo se interesaban en sí mismos. En todo asunto y en todo sentido, ellos se preocupaban sólo por sí mismos, no por los intereses de Dios. Debido a esto, no creyeron en Dios y le ofendieron al punto de ser aborrecidos por Él. La situación en la que se encontraban trajo sobre ellos el juicio y el castigo de Dios. Únicamente Dios es la fuente de la fe. Si hemos de tener fe, tenemos que aprender a atender a los intereses de Dios y a no buscar nuestro propio beneficio.
Moisés oró por el pueblo no según su propio concepto, sino conforme a la palabra de Dios (vs. 17-18). Su oración ataba a Dios en conformidad con lo que Dios había hablado y lo que Él es.
Dios perdonó al pueblo en conformidad con la oración de Moisés; no obstante, la incredulidad del pueblo les acarreó ciertas consecuencias negativas (vs. 21-38). Cfr. He. 3:7-19. Dios perdonó a los israelitas que habían pecado, pero aun así los castigó. Esto nos muestra que el perdón de Dios se manifiesta de diversas maneras; una de ellas es el perdón otorgado por medio del castigo. Cfr. la nota Mt. 12:322b y la nota Mt. 18:341.
Lit., levanté Mi mano.
Lit., fornicaciones.
U, oposición.
Antes de esta ocasión los hijos de Israel habían seguido el Arca, que tipifica al Dios Triuno en Su encarnación corporificado en Cristo, pero a partir de este momento ellos abandonaron a Dios y dejaron de seguirle.
El pueblo debía moverse únicamente cuando el Arca se movía (10:33); pero cuando Dios les pidió moverse, ellos no lo hicieron. Ahora, actuaron con presunción al moverse por cuenta propia.
Según la tipología bíblica, los amalecitas representan la carne, la gente caída y carnal (véase Éx. 17:8 y las notas). Los cananeos representan a los seres humanos que se han unido a los espíritus malignos, a la autoridad satánica de las tinieblas en los aires.