La repartición de la tierra efectuada por suertes (vs. 55-56) se realizó conforme a la bendición recibida bajo la soberanía de Dios (véase la nota Jos. 14:21a), mientras que la repartición de la tierra según el número de personas (vs. 53-54) guardaba relación con la responsabilidad humana. Por tanto, la repartición de la tierra dependía tanto de la responsabilidad humana como de la soberanía divina.
