La sabiduría de Salomón estaba circunscrita únicamente al ámbito físico y carecía de todo elemento espiritual. Su sabiduría difería por completo de la sabiduría de Pablo, que es la sabiduría espiritual con respecto a que Cristo haga Su hogar en nuestros corazones (Ef. 3:17), a que andemos y tengamos todo nuestro ser conforme al espíritu (Ro. 8:4), y a los dos espíritus: el Espíritu divino y el espíritu humano (Ro. 8:16). La sabiduría de Salomón era sombra de la verdadera sabiduría que vendría. La verdadera sabiduría es Dios, y Dios está corporificado en Cristo (Col. 2:9), quien nos fue hecho sabiduría y, como tal, está en nosotros (1 Co. 1:24, 30) y nos hace uno con Dios e iguales a Dios en vida y naturaleza, mas no en la Deidad. ¡Qué sabiduría es ésta!
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