Samuel consideraba que no orar por el pueblo de Dios era un pecado contra Jehová. Para Dios, Sus elegidos son Su posesión particular y personal, Su especial tesoro (Éx. 19:5). Este libro nos muestra que el corazón de Samuel estaba centrado en los elegidos de Dios. El cuidado que Samuel prodigó a los elegidos de Dios es un aspecto crucial de la historia concerniente a Samuel, lo cual contrasta marcadamente con la historia concerniente a Saúl.
