Ésta es la aspiración del salmista: que Cristo juzgue la tierra y herede las naciones. Cristo es Aquél designado para juzgar la tierra (Jn. 5:22; Hch. 17:31) y Aquel que es digno de heredar todas las naciones. Véase la nota Sal. 75:11 y la nota Sal. 2:61.
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