Las ordenanzas en los vs. 16-17, 19 se relacionan con el séptimo mandamiento, que prohíbe el adulterio (20:14). Estas ordenanzas significan que la naturaleza pecaminosa de Satanás opera en el hombre corrompiéndolo al confundirlo en lo referido a violar las normas de Dios que rigen la relación que el hombre debe tener con Dios, con sus semejantes y con otras cosas (cfr. Jac. 4:4; Ap. 17:1-5).
