El camino para que el hombre pueda entrar en Dios es el Señor mismo. Ya que el camino es una persona viviente, el lugar adonde el Señor introduce al hombre también debe ser una persona, el mismo Dios Padre. El Señor mismo es el camino vivo por el cual el hombre es introducido en Dios el Padre, el lugar vivo. El camino necesita la realidad, y la realidad necesita la vida. El Señor mismo es la vida. Esta vida nos trae la realidad, y la realidad viene a ser el camino por el cual entramos en el disfrute de Dios el Padre.
