Este libro tiene dos secciones principales. La primera sección, caps. 1—13, muestra que Cristo, como la Palabra eterna, vino por medio de la encarnación para introducir a Dios en el hombre, a fin de ser la vida y el suministro de vida del hombre. La segunda sección, caps. 14—21, revela la manera en que Cristo como el hombre Jesús, pasó por la muerte y la resurrección para introducir al hombre en Dios, para que la morada de Dios fuera edificada, lo cual equivale a la edificación de la iglesia (Mt. 16:18) y está relacionado con la edificación de la Nueva Jerusalén (He. 11:10; Ap. 21:2). En todo el universo, Dios tiene un solo edificio, el cual es Su morada viviente con Su pueblo redimido.
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