Los judíos tenían las Escrituras acerca de Cristo, pero los magos del oriente vieron la estrella de Cristo (Nm. 24:17). Los judíos tenían un conocimiento mental de Cristo, escrito en letra muerta, mientras que los magos recibieron una visión viva con respecto a Él. Después de recibir la visión viva, los magos fueron desviados por su concepto humano y fueron a Jerusalén, la capital de la nación judía, donde se esperaba que estuviese el rey de la nación. Este descarrío ocasionó la muerte de muchos niños (v. 16). Los magos fueron a Belén (vs. 8-9) después de ser corregidos por las Escrituras (vs. 4-6), y la estrella se les apareció de nuevo y les guió hasta el lugar donde estaba Cristo (vs. 9-10).
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