Según Gá. 3:14, la promesa hecha a Abraham era que Dios mismo vendría para ser la descendencia de Abraham, y que dicha descendencia sería una bendición para todas las naciones al convertirse en el Espíritu todo-inclusivo que puede ser recibido por los hombres (1 Co. 15:45). Así pues, a la postre, la bendición de Abraham tuvo como fruto a Cristo, la única descendencia, en quien todas las naciones de la tierra son bendecidas (Hch. 3:25-26; Gá. 3:16). Todos los creyentes en Cristo, como miembros del Cristo corporativo (1 Co. 12:12), están incluidos en esta descendencia como herederos de la bendición prometida por Dios (Gá. 3:7, 29 y la nota Gá. 3:291).
En este capítulo, Cristo es revelado de tres formas: como el Ángel de Jehová (vs. 11-12, 15-18), como el carnero (v. 13) y como la descendencia de Abraham (v. 18). El Ángel de Jehová, quien es Cristo, proveyó el carnero, que tipifica a Cristo, el cual finalmente produjo la descendencia, quien es también Cristo.
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