Lit., dado. Jeremías era sacerdote por nacimiento (v. 1), pero fue llamado por Dios para ser un profeta no solamente para la nación de Israel, sino también para todas las naciones (vs. 5-8). Por tanto, él era un sacerdote-profeta.
El contenido de la profecía de Jeremías es que Dios lleva a cabo Su economía al disciplinar en amor a Israel, Su elegido, con Su tierno cuidado, compasión y conmiseración, y al juzgar en justicia a las naciones como corresponde a Su amor, a fin de que Israel manifieste a Cristo —quien es su justicia divina (Jer. 23:6; 33:16) al ser para ellos su centralidad y universalidad— por medio de que ellos sean hechos una nueva creación que posee la ley interna de la vida divina y la capacidad propia de esta vida para conocer a Dios (Jer. 31:33-34).
Búsqueda