La palabra griega está compuesta de epí (sobre) y skopon (aquel que ve), y por eso uno que observa o vigila. Uno que vigila en una iglesia local es un anciano (Hch. 20:17, 28). Las dos expresiones se refieren a la misma persona: anciano denota una persona de madurez; el que vigila denota la función de un anciano. Fue Ignacio en el segundo siglo quien enseñó que uno que vigila, un obispo, tiene una posición más alta que un anciano. De esta enseñanza errónea vino la jerarquía de obispos, arzobispos, cardenales y el papa. Además, esta enseñanza fue la fuente del sistema episcopal de gobierno eclesiástico. La jerarquía y el sistema mismo son abominables a los ojos de Dios.
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