Samuel creció bajo la custodia del anciano Elí (1 S. 1:25). Durante su juventud Samuel ministró a Jehová en presencia de Elí (vs. 11, 18-19), quien le enseñó la manera apropiada de ministrar a Dios. Mientras Samuel aprendía, pudo observar el deterioro del sacerdocio aarónico degradado (vs. 12-17, 22-25). Esto no debilitó a Samuel con respecto a su futuro sacerdocio nazareo; más bien, le sirvió de constante advertencia durante todo el curso de su servicio sacerdotal.
