En la predicación de Juan el Bautista, arrepentirse, como comienzo de la economía neotestamentaria de Dios, indica tener un cambio de dirección hacia el reino de los cielos. Esto indica que la economía neotestamentaria de Dios está centrada en Su reino. Con este fin, debemos arrepentirnos, cambiar de actitud y de propósito. Antes buscábamos otras cosas, pero ahora nuestra única meta debe ser Dios y Su reino, el cual en Mateo (cfr. Mr. 1:15) es llamado específica e intencionalmente “el reino de los cielos”. Según el contexto general del Evangelio de Mateo, el reino de los cielos es diferente del reino mesiánico. El reino mesiánico será el reino de David restaurado (el tabernáculo reedificado de David, Hch. 15:16), compuesto de los hijos de Israel, y será terrenal y físico en naturaleza, mientras que el reino de los cielos está constituido de los creyentes regenerados, y es celestial y espiritual. (Véase la nota Mt. 5:34b).
