Reino de los cielos es una expresión usada exclusivamente por Mateo, lo cual indica que el reino de los cielos es diferente del reino de Dios (véase el diagrama de las págs. 22-23 en forma impresa), el cual es la expresión que se menciona en los otros tres Evangelios. El reino de Dios es el reinado general de Dios, desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura. Abarca la eternidad sin principio, anterior a la fundación del mundo, los patriarcas elegidos (incluyendo el paraíso de Adán), la nación de Israel en el Antiguo Testamento, la iglesia en el Nuevo Testamento, el reino milenario venidero (incluyendo su parte celestial, es decir, la manifestación del reino de los cielos, y su parte terrenal, es decir, el reino mesiánico), y el cielo nuevo y la tierra nueva con la Nueva Jerusalén en la eternidad. El reino de los cielos es una sección específica dentro del reino de Dios, compuesta sólo de la iglesia hoy y de la parte celestial del reino milenario venidero. Así que, en el Nuevo Testamento, especialmente en los otros tres Evangelios, el reino de los cielos, una sección del reino de Dios, también es llamado “el reino de Dios”. En el Antiguo Testamento el reino de Dios, de modo general, ya estaba con la nación de Israel (Mt. 21:43); el reino de los cielos, de modo específico, todavía no había llegado; sólo se acercó cuando vino Juan el Bautista (Mt. 3:1-2; 11:11-12).
Según el Evangelio de Mateo, el reino de los cielos tiene tres aspectos: la realidad, la apariencia y la manifestación. La realidad del reino de los cielos es su contenido interior con respecto a su naturaleza celestial y espiritual, como fue revelado por el nuevo Rey, en el monte, en los caps. 5—7. La apariencia del reino de los cielos es el estado exterior y nominal del reino de los cielos, como lo reveló el Rey junto al mar en el cap. 13. La manifestación del reino de los cielos es la venida práctica del reino de los cielos en poder, como lo reveló el Rey en el monte de los Olivos en los caps. 24—25. Tanto la realidad como la apariencia del reino de los cielos están hoy en la iglesia. La realidad del reino de los cielos es la vida de iglesia apropiada (Ro. 14:17) que existe dentro de la apariencia del reino de los cielos conocida como la cristiandad. La manifestación del reino de los cielos es la parte celestial del reino milenario venidero, la cual en Mt. 13:43 es llamada el reino del Padre; la parte terrenal del reino milenario es el reino mesiánico, el cual en Mt. 13:41 es llamado el reino del Hijo del Hombre, y que es el tabernáculo de David restaurado, el reino de David (Hch. 15:16). En la parte celestial del reino milenario, la cual es el reino de los cielos manifestado en poder, los creyentes vencedores reinarán con Cristo por mil años (Ap. 20:4, 6); en la parte terrenal del reino milenario, la cual es el reino mesiánico en la tierra, el remanente de Israel que habrá sido salvo serán los sacerdotes y dicho remanente enseñará a las naciones a adorar a Dios (Zac. 8:20-23).
Si somos pobres en espíritu, el reino de los cielos es nuestro; hoy en la era de la iglesia estamos en su realidad, y tendremos parte en su manifestación en la era del reino.