Dios le reveló a Abraham Su intención de destruir Sodoma porque buscaba un intercesor. Aunque Dios se había propuesto destruir Sodoma, Su corazón estaba preocupado por Lot, quien moraba en Sodoma (Gn. 13:12; 14:12; 19:1). Él quería salvar a Lot para resguardar la genealogía de Cristo por medio de Rut, una moabita y descendiente de Lot (Gn. 19:37; Rt. 1:4; Mt. 1:5), pero no podía hacerlo sin un intercesor. Por tanto, en Su comunión íntima con Abraham, de una manera misteriosa y sin mencionar el nombre de Lot, Dios le reveló el deseo de Su corazón. La intercesión apropiada no es iniciada por el hombre, sino por la revelación que Dios imparte. Por tanto, tal intercesión expresa el deseo de Dios y prepara el camino para el cumplimiento de Su voluntad.