Según lo considerado por las personas piadosas, principalmente los profetas, su expectativa era que el Mesías vendría para restaurar no solamente el reino de Israel (cfr. Hch. 1:6) sino también el universo entero, especialmente el sol, la luna y las estrellas, con miras al crecimiento de los organismos vivos sobre la tierra, de modo que la tierra produzca ricamente. En la restauración, la luz del sol se habrá intensificado siete veces, no para quemar sino para resplandecer, para irradiar la luz solar que hace crecer todo organismo vivo sobre la tierra. Esto quiere decir que los cielos responderán a la tierra y harán que ella produzca ricamente (Os. 2:21-22). Que el sol resplandezca siete veces más indica que el producto de la tierra será siete veces más rico de lo que es en esta era. En ese entonces, no habrá escasez sino plenitud. Véase la nota Os. 6:111 y la nota Jl. 3:181.