En el cap. 6 los miembros de nuestro cuerpo han de ser presentados como armas de justicia (Ro. 6:13) para la guerra y para el servicio. Sin embargo, en este capítulo nuestros cuerpos deben ser presentados como sacrificio vivo para la vida de iglesia. Éste es un sacrificio vivo porque tiene vida mediante la resurrección; no es como los sacrificios del Antiguo Testamento, que eran inmolados. Este sacrificio también es santo porque, en su posición, ha sido apartado para Dios por medio de la sangre de Cristo, separado del mundo y de todas las personas, asuntos y cosas profanas; y también debido a que, en su carácter, la vida natural y la vieja creación han sido santificadas y transformadas por el Espíritu Santo, con la vida de Dios y la naturaleza santa de Dios, para Su satisfacción. Así que, este sacrificio es agradable a Dios.
En el griego, la palabra cuerpos aquí usada está en plural y la palabra sacrificio está en singular. Esto indica que, aunque muchos cuerpos son presentados, hay un solo sacrificio, lo cual implica que, aunque somos muchos, nuestro servicio en el Cuerpo de Cristo no debe constar de muchos servicios individuales, servicios separados y sin relación. Todo nuestro servicio debe constituir un solo servicio completo, y este servicio debe ser único porque es el servicio del único Cuerpo de Cristo.