Después que nuestro pecado es quitado (v. 9) y el conflicto que teníamos con Dios es resuelto, hay paz entre nosotros y Dios, y así podemos reunirnos a fin de disfrutar del Cristo que es la vid (Jn. 15:1, 5), el árbol de la vida (véase la nota Gn. 2:92a y la nota Ap. 22:21b y la nota Ap. 22:22c), así como la higuera, llena del fruto de la vida (Jue. 9:10-11). Cristo vino a efectuar la redención como Aquel que es portador del Espíritu y que fue hendido por Dios en la cruz (véase la nota Zac. 3:92b y la nota Zac. 3:93). El resultado de esto fue que nosotros podemos disfrutar de Él en calidad de vid e higuera. La medición realizada por Cristo, el Ángel de Jehová, resulta en tal situación maravillosa.
