El turbante limpio significa que Josué había sido completamente purificado y ahora estaba limpio en la presencia de Cristo, el Ángel de Jehová.
El turbante limpio significa que Josué había sido completamente purificado y ahora estaba limpio en la presencia de Cristo, el Ángel de Jehová.
Esto es según algunas versiones antiguas. El texto hebreo dice: Yo dije.
La perfección de Cristo, el Ángel de Jehová, fue extendida a Josué al quitar de él las vestiduras asquerosas y lograr así que fuese quitada su iniquidad. Josué también fue vestido con ropas majestuosas, con vestiduras que corresponden a su oficio y posición como sumo sacerdote. Estas vestiduras representan la expresión de Cristo en Su gloria divina y en Su belleza humana (Éx. 28:2 y las notas).
Según la tipología, las vestiduras representan nuestra conducta, la cual es nuestra expresión (Is. 64:6; Ap. 19:8). Que Josué, el sumo sacerdote, estuviera vestido con vestiduras asquerosas indica que nuestra conducta podría todavía ser impura debido a que aún vivimos en la carne, la cual es por completo asquerosa (Ro. 7:18; 2 Co. 7:1). Las vestiduras asquerosas de Josué servían de base para las acusaciones de Satanás.
O, el acusador, el adversario. Véase la nota Mt. 4:101a y la nota Ap. 12:102. La intención del adversario Satanás era denigrar a Josué delante de sus compañeros (v. 8) e impedir la reedificación del templo de Dios.
En los vs. 1-2 son tres las partes: Josué, el Ángel de Jehová y Satanás. Esto es una repetición de la escena en el huerto del Edén, donde Dios puso al hombre creado por Él frente al árbol de la vida, que denota a Dios, y al árbol del conocimiento, que denota a Satanás (Gn. 2:8-9).
El sumo sacerdote Josué tipifica a Cristo como Sumo Sacerdote enviado por Dios a Su pueblo (He. 3:1; 4:14-15; 7:26). Josué también significa y representa a Israel como nación de sacerdotes (Éx. 19:6; Zac. 8:20-23; Is. 2:2-4a).
Josué estaba de pie ante el Ángel de Jehová a fin de ser perfeccionado, establecido y fortalecido en el sacerdocio (vs. 1-10). El Ángel de Jehová habría de hacer esto al medir a Josué. El cuidado que Cristo le prodiga a Josué en este capítulo da continuación a Su medición descrita en Zac. 2:1-2.
Después que nuestro pecado es quitado (v. 9) y el conflicto que teníamos con Dios es resuelto, hay paz entre nosotros y Dios, y así podemos reunirnos a fin de disfrutar del Cristo que es la vid (Jn. 15:1, 5), el árbol de la vida (véase la nota Gn. 2:92a y la nota Ap. 22:21b y la nota Ap. 22:22c), así como la higuera, llena del fruto de la vida (Jue. 9:10-11). Cristo vino a efectuar la redención como Aquel que es portador del Espíritu y que fue hendido por Dios en la cruz (véase la nota Zac. 3:92b y la nota Zac. 3:93). El resultado de esto fue que nosotros podemos disfrutar de Él en calidad de vid e higuera. La medición realizada por Cristo, el Ángel de Jehová, resulta en tal situación maravillosa.
Que Jehová grabase la piedra indica que Dios laborará en Cristo, la piedra, a fin de llevar a cabo Su obra de redención, salvación y edificación. Grabar equivale a hacer incisiones, hender. Cuando Cristo murió en la cruz, Él fue grabado, hendido, por Dios.
Los siete ojos de la piedra (Cristo) son los siete ojos de Jehová y los siete ojos del Cordero, Cristo, que son los siete Espíritus de Dios, esto es, el Espíritu intensificado siete veces (Zac. 4:10; Ap. 5:6). Véase la nota Zac. 4:101.
Esta piedra (Zorobabel) puesta delante de Josué también tipifica a Cristo como piedra útil para el edificio de Dios (Sal. 118:22; Is. 28:16; Mt. 21:42; 1 P. 2:4). Zorobabel era una piedra puesta delante de Josué para el cumplimiento de la economía de Dios.
Esto se refiere a Zorobabel, quien tipifica a Cristo como Siervo de Jehová, el Renuevo de David (Jer. 23:5), en Su humanidad y fidelidad real (Zac. 6:12). Zorobabel no era un rey, sino un gobernador que ocupaba la posición propia de un rey (Hag. 1:1); aun así, él era un descendiente, un renuevo, de la familia real de David; como tal, él tipifica a Cristo.