Este Ángel, así como el mencionado en Ap. 8:3; 10:1 y Ap. 18:1, es Cristo. En el Antiguo Testamento, Cristo era llamado “el Ángel de Jehová”; ese Ángel era Dios mismo (Gn. 22:11-12; Éx. 3:2-6; Jue. 6:11-24; Zac. 1:11-12; 2:8-11; 3:1-7). Aquí, en el Nuevo Testamento, nuevamente se le menciona como un ángel (un mensajero). La expresión otro Ángel indica que Cristo no es un ángel común, sino un Ángel especial enviado por Dios.
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