La concepción de Jesús por el Espíritu Santo, en Lc. 1:35, es el aspecto esencial y se relaciona con el ser divino, la persona divina, de Jesús. La esencia del elemento divino del Espíritu Santo en la concepción de Jesús no se puede cambiar ni quitar. Sin embargo, aquí el descenso del Espíritu Santo sobre Jesús es el aspecto económico y se relaciona con el ministerio, la obra, de Jesús. El poder del Espíritu Santo para el ministerio le puede ser quitado a Jesús (Lc. 4:14, 18; Mt. 12:28) según sea necesario. Fue en este aspecto económico que Dios desamparó y dejó a Jesús cuando Él llevaba sobre Sí el pecado de los pecadores, al morir por ellos sobre la cruz (Mt. 27:46). Aquí, el Espíritu Santo descendió en poder sobre Él, pero Él ya tenía el Espíritu Santo en esencia desde Su nacimiento; y mientras el Espíritu Santo descendía en poder sobre Jesús, Él existía junto con el Espíritu Santo en esencia.