Hacer que una lengua desconocida sea inteligible y comprensible (1 Co. 14:13). Éste es el noveno aspecto concerniente a la manifestación del Espíritu que se menciona aquí. Sin embargo, la manifestación del Espíritu por medio de los creyentes incluye más de nueve asuntos. El apostolado, las ayudas y las administraciones por el Espíritu, enumerados en el v. 28, el ver visiones y el soñar sueños por el Espíritu, mencionados en Hch. 2:17, las señales y los prodigios mencionados en He. 2:4, y tres de los cinco hechos milagrosos profetizados en Mr. 16:17-18, no son enumerados aquí. En este caso el apóstol enumeró como ejemplo sólo nueve aspectos de la manifestación del Espíritu. Entre estos nueve, el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas figuran al final de la lista porque no son tan provechosos como los otros para la edificación de la iglesia (1 Co. 14:2-6, 18-19). De entre estos nueve dones y los mencionados en los vs. 28-30, la profecía como predicción, la fe, los dones de sanidad, las obras poderosas, el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas, son milagrosos. Los demás son dones que se desarrollan por el crecimiento de la vida divina en nosotros (1 Co. 3:6-7), tales como los dones enumerados en Ro. 12:6-8, los cuales provienen de los dones iniciales e internos mencionados en 1 Co. 1:7 (véase la nota 1). Dichos dones son la palabra de sabiduría (como por ejemplo la palabra de los apóstoles), la palabra de conocimiento (como por ejemplo la palabra de los maestros), y el hablar por Dios y el proclamar a Dios en profecía, como es realizado por los profetas, el discernimiento de espíritus, las ayudas, y las administraciones. Los dones milagrosos, especialmente el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas, no requieren el crecimiento de la vida divina en nosotros. Los corintios hablaban profusamente en lenguas, no obstante seguían siendo niños en Cristo (1 Co. 3:1-3). En cambio, los dones que se desarrollan en vida requieren el crecimiento en vida, incluso madurez, para la edificación de la iglesia. Fue precisamente con este propósito que esta epístola fue escrita a los corintios.