Saulo fue salvado directamente por el Señor sin que nadie le predicara (Hch. 9:3-6), y fue identificado con el Cuerpo de Cristo por medio de Ananías, un miembro del Cuerpo de Cristo (Hch. 9:10-19). Sin embargo, fue introducido a la comunión práctica con los discípulos de Jerusalén mediante Bernabé (Hch. 9:26-28). Luego Bernabé fue enviado de Jerusalén a Antioquía para alentar a los creyentes, y fue a Tarso para traer a Saulo a Antioquía (vs. 25-26). Esto constituyó un gran paso. Inició a Saulo en el mover del Señor de propagar el evangelio de Su reino al mundo gentil (Hch. 13:1-3 véase la nota Hch. 12:251).
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