Véase la nota Is. 12:21.
Véase la nota Is. 12:21.
Esto es según algunas versiones antiguas. El texto en hebreo dice: Tú (esto es, el enemigo) me empujaste con violencia.
Heb. Jah; una forma abreviada de Jehová. Así también a lo largo de todo este salmo.
O, la principal piedra angular. Véase la nota Mt. 21:422c, la nota Ef. 2:203d y la nota 1 P. 2:41a y la nota 1 P. 2:71. Cristo es la piedra del ángulo con miras a la edificación de la iglesia en la era del Nuevo Testamento. En la economía neotestamentaria de Dios, Cristo como la piedra angular, al salvarnos (Hch. 4:11-12), primero hace de nosotros piedras vivas útiles para la edificación de la casa espiritual de Dios (Mt. 16:16-18; Jn. 1:42; 1 P. 2:2-6) y, después, en el proceso por el cual nos transforma (Ro. 12:2a; 2 Co. 3:18), Él nos edifica juntamente para morada de Dios (Ef. 2:19-22), a fin de que Él pueda llevar a cabo la economía eterna de Dios para el beneplácito de Dios (Ef. 1:9; 3:9-11).
Véase la nota Mt. 21:421, la nota Hch. 4:111 y la nota Hch. 4:112 y la nota 1 P. 2:72.
Heb. hoshiah-na, que da origen a la palabra hosana en el Nuevo Testamento (Mt. 21:9; Mr. 11:9-10; Jn. 12:13).
Este día es el día de la resurrección de Cristo. El día de Su resurrección, el Señor Jesús fue hecho por Dios la piedra del ángulo. Cristo fue escogido por Dios en la eternidad pasada a fin de ser la piedra angular para el edificio espiritual de Dios (1 P. 1:20; 2:4). Después, los líderes judíos en calidad de edificadores desecharon completamente al Señor Jesús, al grado que lo pusieron en la cruz (Mt. 21:38-42a). Dios escogió a Cristo como la piedra angular por segunda vez en la resurrección de Cristo (Hch. 4:10-11), con lo cual confirmó Su elección inicial de Cristo en la eternidad pasada. Después que Dios resucitó a Cristo, Él lo elevó a los cielos (Lc. 24:51; Hch. 1:9). La ascensión de Cristo a Sion en los cielos (Ap. 14:1) fue una confirmación adicional de que Dios lo había escogido como la piedra angular (Is. 28:16; 1 P. 2:6). Tanto la resurrección de Cristo como Su ascensión son prueba y confirmación de que Él es Aquel a quien Dios escogió a fin de ser la cabeza del ángulo para el edificio de Dios.
Como la piedra todo-inclusiva, Cristo es la centralidad del mover de Dios para la edificación de Su morada eterna (Mt. 21:42, 44; Zac. 3:9, cfr. Ap. 5:5-6; Hch. 4:10-12; Is. 28:16; Ef. 2:19-22; 1 P. 2:4-8; Dn. 2:34-35; Zac. 4:7; Ap. 21:11, cfr. 4:3). Todo cuanto Cristo es, todo cuanto Él hizo y todo cuanto Él hace se debe al hecho de que Él es la piedra angular. Es en virtud de ser la piedra angular que Cristo pudo morir por nosotros, que nosotros pudimos ser crucificados juntamente con Él, ser vivificados con Él, ser resucitados con Él y estar sentados juntamente con Él en los lugares celestiales, así como también que Él puede salvarnos, transformarnos en piedras preciosas y edificarnos juntamente para que constituyamos la morada de Dios, el único templo de Dios en el universo.
La venida de Cristo en el nombre de Jehová ocurre dos veces. La primera vez es mencionada en Mt. 21:5-11, después de la cual Él fue rechazado por los judíos. Cuando venga por segunda vez, de nuevo los judíos le recibirán calurosamente con estas palabras (Mt. 23:39).
Esto no tipifica la prosperidad material, sino las bendiciones celestiales, espirituales y divinas que nos fueron dadas por el Dios Triuno, tal como están descritas en Ef. 1:3-14 (véanse las notas allí), las cuales vienen a nosotros en virtud de que Cristo sea la piedra angular (v. 22).