Los vs. 4-6 de este salmo son la declaración que hace Dios con respecto a Cristo. En Su ascensión Cristo fue establecido, entronizado, como el Rey de Dios en los cielos con miras al reino de Dios para la realización de Su economía (Mr. 16:19; Hch. 2:36; 5:31; Ap. 1:5a). Este reino incluye a todas las naciones como herencia de Cristo y los confines de la tierra como posesión de Cristo (v. 8; Mt. 28:18-20). Finalmente, en Su reino universal, Cristo gobernará sobre las naciones con vara de hierro (v. 9; Ap. 19:15).
Este salmo revela los pasos dados por Cristo en la economía de Dios, comenzando por ser ungido —en la eternidad— en Su divinidad (v. 2) y continuando con Su resurrección (que también implica Su muerte, v. 7; cfr. Hch. 13:33), Su ascensión (v. 6), Su obra de establecer Su reino universal (Ap. 11:15) con las naciones como Su herencia y los confines de la tierra como Su posesión (v. 8), y finalmente, Su gobierno sobre las naciones con vara de hierro (v. 9).
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