Se refiere al aceite. El aceite denota el Espíritu, y el Espíritu es Dios, quien, en tipología, está representado por el oro. Por tanto, suministrar el aceite para que el candelero resplandezca equivale a que Dios mismo fluya hacia otros a fin de suministrarles el Espíritu intensificado siete veces de modo que ellos sean vivificados para constituir el testimonio de Dios mediante la iglesia.
