Los vs. 12-18 describen con vívidos detalles la manera en que Cristo pasó por los sufrimientos de Su crucifixión (cfr. Mr. 15:16-37). En la cruz, mientras Cristo era crucificado, muchos hombres fieros le rodearon, representados aquí por toros fuertes (v. 12). Ellos, como león voraz y rugiente, abrieron sus bocas contra Él (v. 13). Los malvados, representados aquí por perros (cfr. Fil. 3:2a), le rodearon, y una compañía de malhechores lo cercó (v. 16a-b). Horadaron Sus manos y pies (v. 16c). Se repartieron entre ellos Sus vestiduras, y sobre Su ropa echaron suertes (v. 18). También se le quedaban mirando, observándolo con desprecio y odio (v. 17b). En la cruz, Él fue derramado como agua (v. 14a; Is. 53:12). Todos Sus huesos se descoyuntaron (v. 14b) debido a que le era imposible sostener Su propio peso al colgar de la cruz. Esto le causó gran agonía y dolor. Además, Él podía contar todos Sus huesos (v. 17a). Su corazón se derretía como cera dentro de Él (v. 14c-d). Sus fuerzas se secaron como un tiesto (v. 15a), el trozo de una vasija de barro rota. Su lengua se pegó a Su paladar (v. 15b). Dios lo puso en el polvo de la muerte (v. 15c).