La rejilla de bronce en forma de red que estaba dentro del altar representa a Cristo mismo en Su obra redentora. Esta rejilla se extendía horizontalmente de un extremo a otro, a la altura correspondiente a la mitad del altar (v. 5). La madera era colocada sobre esta rejilla, y los sacrificios eran puestos sobre la madera. Mientras la madera y los sacrificios ardían, las cenizas caían —a través de la rejilla— en la base del altar, y el humo ascendía a Dios como grato olor para Su satisfacción. Las cenizas eran prueba de que el sacrificio había sido aceptado por Dios y que el oferente había sido perdonado. Dios disfrutaba del aroma del sacrificio que ardía, y el oferente disfrutaba de paz.
La rejilla de bronce, con sus anillos y varas, es el contenido del altar, y representa el contenido interno de la redención efectuada por Cristo. Que la rejilla estuviese dentro del altar significa que el juicio de Dios sobre Cristo como Sustituto nuestro no fue meramente algo externo, sino que llegó hasta las partes internas de Cristo (Sal. 22:14).
Búsqueda