Las partes internas más ricas y dulces del carnero, el muslo derecho, un pan, una torta de pan con aceite y un hojaldre, eran quemados en el altar para servir de alimento a Dios a fin de satisfacerle (vs. 22-25). La mitad derecha del pecho del carnero era mecida delante de Dios primero, para después ser dada a Moisés como su porción (v. 26), y tanto la mitad izquierda del pecho del carnero como su muslo izquierdo eran elevados delante de Dios y, después, dados a Aarón y a sus hijos, junto con el pan, como su porción (vs. 27-28, 31-32).
La grosura (v. 22) representa las partes tiernas y excelentes de Cristo como la porción reservada para Dios, y el muslo derecho representa a Cristo como nuestra fuerza para permanecer firmes. El pan sin levadura, la torta de pan con aceite y el hojaldre (vs. 2, 23) representan, respectivamente, a Cristo como alimento sin pecado, a Cristo como alimento que está mezclado con el Espíritu y a Cristo como alimento que está disponible, que se ingiere fácilmente y que es idóneo para alimentar a los más jóvenes (véase la nota Lv. 2:44). Poner todas estas porciones en las palmas de las manos de Aarón y de sus hijos, mecerlas como ofrenda mecida y quemarlas en el altar encima del holocausto como ofrenda de consagración (vs. 24-25) significa que las partes tiernas, excelentes y fuertes de Cristo, junto con Su humanidad sin pecado y mezclada con el Espíritu —Cristo como alimento en Sus diferentes aspectos—, son ofrecidas a Dios en la resurrección de Cristo (mecidas, véase la nota Éx. 29:241) como ofrenda que satisface, ofrenda fragante, en la comunión de Sus padecimientos que redunda en muerte de cruz para que podamos ejercer el sacerdocio neotestamentario.