Éste fue el fracaso de Noé después de haber tenido éxito en su labor bajo la bendición de Dios (v. 1). Noé se embriagó con el vino de sus viñas y se comportó irresponsablemente, al punto de desnudarse sin percatarse de ello. En toda experiencia espiritual, debido a nuestra naturaleza caída, tenemos que estar cubiertos al venir a la presencia de Dios (Gn. 3:7, 21; Éx. 20:25-26; 28:40-43). En términos espirituales, nuestra cobertura es Cristo (Lc. 15:22; Gá. 3:27; Sal. 45:13). Estar desnudos, en términos espirituales, es perder a Cristo como nuestra cobertura en presencia de Dios (cfr. Ro. 13:14).
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