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Capítulos de libros «Apocalipsis»
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  • La palabra griega significa el remanente, lo restante, o la restauración. Como señal, la iglesia en Sardis prefigura a la iglesia protestante, desde la Reforma hasta la segunda venida de Cristo. La Reforma fue la reacción de Dios a la apóstata Iglesia Católica Romana, la cual es tipificada por la degradada iglesia en Tiatira. La Reforma fue llevada a cabo por una minoría de creyentes, el remanente. Por consiguiente, fue una restauración efectuada por el remanente.

  • Los siete Espíritus de Dios hacen que la iglesia esté llena de vida, y las siete estrellas hacen que brille intensamente. Para la iglesia en Éfeso, Cristo era Aquel que tenía las siete estrellas y andaba en medio de los siete candeleros; la iglesia primitiva necesitaba que Cristo la cuidara, y los líderes de la iglesia necesitaban que Su gracia los guardara. Para la iglesia en Esmirna, Cristo era el que estuvo muerto y vivió de nuevo; la iglesia sufriente necesitaba la vida de resurrección de Cristo. Para la iglesia en Pérgamo, Cristo era Aquel que tenía la espada aguda de dos filos; la iglesia degradada y mundana necesitaba de la palabra de Cristo que juzga y mata. Para la iglesia en Tiatira, Cristo era Aquel que tenía ojos como llama de fuego y pies semejantes al bronce reluciente; la iglesia apóstata necesitaba que Él la escudriñase y juzgase. Aquí, para la iglesia en Sardis, Cristo es Aquel que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas; la iglesia muerta y reformada necesitaba al Espíritu de Dios siete veces intensificado y los líderes resplandecientes. El Espíritu siete veces intensificado es viviente y no puede ser reemplazado por la letra muerta del conocimiento (2 Co. 3:6).

  • Muchos consideran que la iglesia protestante reformada es viviente, pero el Señor dice que está muerta. Por lo tanto, necesita los Espíritus vivientes y las estrellas brillantes.

  • Se refieren a las cosas que se habían perdido y fueron restauradas por la Reforma, como la justificación por fe, la exposición de la Biblia, etc. Aunque estas cosas habían sido restauradas, estaban a punto de morir. Por lo tanto, necesitaban ser revividas. Ésta es la verdadera situación de las iglesias protestantes.

  • Nada de lo comenzado en la Reforma ha sido completado jamás. Por eso, la iglesia en Filadelfia es necesaria para completar la obra.

  • Un ladrón roba cosas valiosas a una hora que nadie sabe. Puesto que las iglesias protestantes reformadas están muertas, no se percatarán cuando el Señor venga como ladrón, cuando Él se manifieste en secreto a los que le buscan. Por lo tanto, es necesario velar.

  • Lit., unos pocos nombres.

  • En la Biblia las vestiduras representan lo que somos en nuestro andar y vivir. Contaminar nuestras vestiduras se refiere particularmente a mancharlas con muerte. Ante Dios, la muerte es más contaminante que el pecado (Lv. 11:24-25; Nm. 6:6-7, 9).

  • El color blanco no sólo simboliza pureza sino también aprobación. Aquí las vestiduras blancas representan un modo de andar y vivir que no ha sido contaminado por la muerte y que será aprobado por el Señor. Es algo que lo hace a uno apto para andar con el Señor, especialmente en el reino venidero.

  • Aquí vencer se refiere a vencer la muerte que prevalece en las iglesias protestantes, es decir, vencer al protestantismo muerto.

  • Ser vestido de vestiduras blancas, como es prometido aquí, será un premio para los vencedores en el reino milenario. Aquello en lo que han andado en esta era será el premio que recibirán en la era venidera. Todo cristiano necesita dos vestiduras. La primera es la vestidura por la cual somos justificados y salvos, que representa al Cristo que recibimos, quien es nuestra justicia objetiva (Lc. 15:22; 1 Co. 1:30). La segunda es la vestidura de aprobación por la cual somos aceptos, que representa al Cristo que vivimos, quien es nuestra justicia subjetiva (Fil. 1:21; 3:9). Las vestiduras blancas aquí mencionadas se refieren a la segunda vestidura, requerida para que recibamos el premio y entremos en el reino a fin de andar con el Señor, esto es, de reinar con Él (2 Ti. 2:11-12). Véase la nota Ap. 19:82b.

  • El versículo completo constituye la promesa que el Señor hace a los vencedores, la cual será cumplida en el reino milenario después que el Señor regrese. Si un nombre es borrado del libro de la vida, se entiende que ese nombre ya había sido inscrito allí. El libro de la vida es un registro divino de los nombres de aquellos que participan de las bendiciones que Dios ha preparado para ellos. Los nombres de todos los santos escogidos por Dios y predestinados para participar de estas bendiciones están inscritos en este libro (Lc. 10:20). Estas bendiciones son dadas en tres etapas:
    1) en la iglesia,
    2) en el reino milenario
    3) en la eternidad.
    Las bendiciones en la etapa de la iglesia, tales como el perdón de los pecados, la redención, la regeneración, la vida eterna, la naturaleza divina, etc., son las primeras porciones. Todos los escogidos de Dios cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida participan de estas primeras porciones al comenzar su vida espiritual. Si ellos cooperan con el suministro de gracia divina, madurarán en vida en la era de la iglesia, y esta temprana madurez en vida constituirá un premio con el cual el Señor los recompensará cuando regrese. Ese premio será la entrada en el reino milenario y la participación de las bendiciones divinas en esa etapa, tales como el gozo y el reposo del Señor (Mt. 25:21, 23; He. 4:9-11), reinar sobre las naciones (Ap. 2:26-27; 20:4, 6), etc., lo cual Dios ha preparado como incentivo para que Sus escogidos avancen con Él en la era de la iglesia. Sin embargo, muchos de Sus escogidos, después de recibir el perdón, la redención, la vida eterna, la naturaleza divina, etc., no estarán dispuestos a cooperar con la gracia de Dios y no avanzarán con Él. Por lo tanto, no podrán madurar en vida en la etapa de la iglesia y por ende, cuando el Señor regrese no estarán listos para entrar en el reino milenario ni para participar del premio de las bendiciones divinas de esa era. Por consiguiente, durante el reino milenario sus nombres serán borrados del libro de la vida. Después de ser disciplinados por el Señor y crecer en vida hasta llegar a la madurez durante el reino milenario, participarán de las bendiciones divinas en la eternidad, tales como el sacerdocio eterno con la presencia eterna de Dios, el reinado eterno (Ap. 22:3-5), la Nueva Jerusalén, el árbol de la vida (Ap. 22:14), el agua de la vida (Ap. 22:17), etc. En ese tiempo sus nombres serán inscritos de nuevo en el libro de la vida. Esto significa que todos los escogidos de Dios, cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida y quienes participaron de las bendiciones divinas en la etapa de la iglesia, “no perecerán jamás” (Jn. 10:28); es decir, de ningún modo perderán las bendiciones divinas de la eternidad. Sin embargo, los que no cooperen con el Señor en la era de la iglesia, serán disciplinados dispensacionalmente por el Señor durante el reino milenario y perderán las bendiciones divinas de esa etapa.

  • Lit., rollo.

  • En la era del reino, el Señor confesará el nombre del que venza porque el nombre de éste no será borrado del libro de la vida, sino que seguirá inscrito en él. Esto implica que si los creyentes no son vencedores, en la era del reino sus nombres serán borrados del libro de la vida (véase la nota Ap. 3:53c) y por lo tanto no serán confesados por el Señor.

  • La palabra griega significa amor fraternal. Como señal, la iglesia en Filadelfia prefigura la vida de iglesia apropiada que fue recobrada por la Asamblea de los Hermanos, a quienes el Señor hizo surgir en Inglaterra a principios del siglo XIX. Del mismo modo en que la iglesia reformada, representada por la iglesia en Sardis, fue una reacción a la Iglesia Católica apóstata, representada por la iglesia en Tiatira, así también la iglesia de amor fraternal fue una reacción a la iglesia reformada muerta. Esta reacción continuará como testimonio contra el catolicismo apóstata y el protestantismo degradado hasta que el Señor regrese.

  • Para la iglesia de amor fraternal, el Señor es el Santo, el Verdadero, por quien y con quien la iglesia recobrada puede ser santa, separada del mundo, y veraz, fiel, a Dios.

  • Para la iglesia recobrada, el Señor es también Aquel que tiene la llave de David, la llave del reino, con la autoridad para abrir y cerrar. El Señor usa esta llave para cuidar de la iglesia recobrada.

  • El Señor es quien tiene la llave de David y Aquel que abre y nadie puede cerrar; como tal, Él le ha abierto una puerta a la iglesia recobrada, la cual nadie puede cerrar. Desde que comenzó el recobro de la vida de iglesia apropiada, a principios del siglo XIX, hasta ahora, siempre ha habido una puerta totalmente abierta para el recobro del Señor. Cuanto más el cristianismo organizado trata de cerrarle la puerta, más se abre ésta. A pesar de tanta oposición, hoy la puerta sigue abierta en todo el mundo. Aquel que es Cabeza de la iglesia tiene la llave; no la tienen los opositores.

  • Esto indica que al Señor no le complace que hagamos mucho por Él, sino que hagamos por Él cuanto podamos con lo que tenemos.

  • La palabra del Señor es Su expresión, y Su nombre es Él mismo. La iglesia apóstata se desvió de la palabra del Señor y cayó en herejía. Aunque la iglesia reformada fue recobrada a la palabra del Señor hasta cierto grado, ella ha negado el nombre del Señor al ponerse otros nombres, tales como luteranos, wesleyanos, anglicanos, presbiterianos, bautistas, etc. La iglesia recobrada no sólo ha regresado por completo a la palabra del Señor, sino que también ha abandonado todos los demás nombres que no sean el nombre del Señor Jesucristo. La iglesia recobrada le pertenece exclusivamente al Señor, y no tiene nada que ver con ninguna denominación (ningún nombre). Desviarse de la palabra del Señor es apostasía, y denominar a la iglesia tomando cualquier otro nombre que no sea el del Señor es fornicación espiritual. La iglesia, como virgen pura desposada con Cristo (2 Co. 11:2), no debe tener otro nombre que no sea el de su Marido. Todos los otros nombres son una abominación a los ojos de Dios. En la vida de iglesia recobrada no hay lugar para la enseñanza de Balaam (Ap. 2:14), ni la de nicolaítas (Ap. 2:15), ni la de Jezabel (Ap. 2:20), ni las doctrinas misteriosas de Satanás (Ap. 2:24); sólo existe la palabra pura del Señor. La iglesia recobrada no tiene denominaciones (nombres); sólo tiene el nombre del Señor Jesucristo. Desviarse de la palabra y adherirse a las herejías y exaltar muchos otros nombres que no sean el de Cristo son las señales más notorias del cristianismo degradado. Regresar a la palabra pura apartándose de todas las herejías y tradiciones y exaltar el nombre del Señor abandonando cualquier otro nombre constituyen el testimonio más alentador de la iglesia recobrada. Por esta razón la iglesia en el recobro del Señor tiene la revelación y la presencia del Señor y lo expresa de una manera viva, llena de luz y con las riquezas de vida.

  • Véase la nota Ap. 2:95e.

  • Véase la nota Ap. 2:94.

  • La sinagoga judía se aferra al judaísmo, el cual comprende los sacerdotes mediadores, las ordenanzas en letras, el templo material y las promesas terrenales. La iglesia recobrada ha derrotado al judaísmo al poner en evidencia el error y la terquedad de los judíos de aferrarse a las cuatro cosas previamente mencionadas y ha hecho que ellos sepan que el Señor ama a la iglesia.

  • La palabra de la perseverancia del Señor es la palabra de Su sufrimiento. Hoy el Señor sigue soportando el rechazo y la persecución con Su perseverancia. Nosotros somos copartícipes no sólo de Su reino sino también de Su perseverancia (Ap. 1:9). Por lo tanto, Su palabra para nosotros hoy es la palabra de perseverancia. Para guardar la palabra de Su perseverancia, debemos soportar el rechazo y la persecución que Él soportó.

  • Aquí la prueba se refiere indudablemente a la gran tribulación (Mt. 24:21), la cual está por venir sobre toda la tierra habitada, como lo indican la quinta trompeta, la sexta trompeta, y las siete copas de la séptima trompeta (Ap. 8:13; 9:1-21; 11:14-15; 15:1; 16:1-21). La prueba también incluye las calamidades sobrenaturales del sexto sello y de las primeras cuatro trompetas al comienzo de la gran tribulación. El Señor le promete a la iglesia recobrada que la guardará de la hora de la prueba (no sólo de la prueba, sino también de la hora de la prueba) porque ella ha guardado la palabra de la perseverancia del Señor. Esta promesa del Señor, tal como Su promesa en Lc. 21:36, indica que los santos que guarden la palabra de la perseverancia del Señor serán arrebatados antes de la gran prueba, lo cual implica que los que no guarden la palabra de la perseverancia del Señor serán dejados en la prueba.

  • En esta epístola el Señor le imparte a la iglesia en Su recobro la expectativa de Su venida, porque ella lo ama.

  • La iglesia recobrada ya ha obtenido su corona. Sin embargo, si no retiene lo que posee en el recobro del Señor hasta que el Señor regrese, alguien podría quitarle su corona.

  • Aquí vencer significa retener lo que tenemos en la iglesia recobrada.

  • En 2:17 el que venza será una piedra transformada para el edificio de Dios. Aquí será hecho una columna edificada en el templo de Dios. Por ser parte del edificio de Dios, el que haya vencido nunca más saldrá de ahí. Esta promesa, como premio para el vencedor, se cumplirá en el reino milenario.

  • El nombre de Dios, el nombre de la Nueva Jerusalén, y el nuevo nombre del Señor están escritos sobre el vencedor, lo cual indica que éste es posesión de Dios, de la Nueva Jerusalén y del Señor; también indica que Dios mismo, Su ciudad (la Nueva Jerusalén), y el Señor mismo le pertenecen a él; y que él es uno con Dios, con la Nueva Jerusalén y con el Señor. El nombre de Dios designa a Dios mismo; el nombre de la Nueva Jerusalén denota la ciudad misma; y el nombre del Señor designa al Señor mismo. El nombre de Dios, el nombre de la Nueva Jerusalén y el nombre del Señor están escritos sobre el vencedor, lo cual indica que lo que Dios es, la naturaleza de la Nueva Jerusalén y la persona del Señor han sido forjados en él. La mención de la Nueva Jerusalén como premio para el vencedor indica que esta promesa se cumplirá en el reino milenario. La Nueva Jerusalén en el reino milenario será un premio sólo para los santos vencedores, mientras que la Nueva Jerusalén en el cielo nuevo y la tierra nueva será la porción común de todos los redimidos por la eternidad.

  • La palabra griega significa opinión o juicio, del pueblo o del laicado. Como señal, la iglesia en Laodicea prefigura a la iglesia recobrada que se degradó después. Menos de un siglo después que el Señor recobrara la iglesia apropiada a principios del siglo XIX, algunas de las “asambleas” (como los Hermanos las llamaban) recobradas se degradaron. La iglesia recobrada que después se degradó difiere de la iglesia reformada, representada por la iglesia en Sardis, y de la iglesia recobrada apropiada, representada por la iglesia en Filadelfia. La iglesia degradada existirá hasta que el Señor regrese.

  • Is. 65:16 (Dios de fidelidad, Lit., el Dios del Amén); 2 Co. 1:20

    Al dirigirse a cada una de las siete iglesias, el Señor hace referencia a lo que Él es y a lo que Él hace, respectivamente, según la situación y condición de cada una de ellas. Aquí, al dirigirse a la iglesia en Laodicea, Él se presenta como “el Amén, el Testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios”. Amén, un vocablo hebreo, significa firme, estable, o confiable. El Señor es firme, estable y confiable. Por consiguiente, Él es el Testigo fiel y verdadero. Esto indica que la degradada iglesia en Laodicea no es firme, estable, confiable, ni es fiel y verdadera como testigo del Señor. El principio de la creación de Dios se refiere al Señor como origen o fuente de la creación de Dios, lo cual implica que el Señor es la fuente inmutable y eterna de la obra de Dios. Esto indica que la iglesia degradada ha cambiado al dejar al Señor como su fuente.

  • U, origen, fuente; es decir, la fuente donde todo se originó.

  • Lit., hirviente. Así también en el versículo siguiente.

  • Ser vomitado de la boca del Señor significa ser rechazado por Él y perder el gozo de todo lo que el Señor es para Su iglesia.

  • La iglesia degradada se jacta de sus riquezas (principalmente en forma de conocimiento doctrinal). No se da cuenta de que es pobre en cuanto a la vida, ciega en cuanto a la visión y que está desnuda en cuanto a su conducta. Por lo tanto, necesita comprar oro para enriquecerse, vestiduras blancas para cubrir su desnudez, y colirio para sanar su ceguera, como lo menciona el versículo siguiente.

  • A los ojos del Señor la iglesia degradada es
    1) desventurada, porque aunque se enorgullece de ser rica en el vano conocimiento de la doctrina, de hecho es lamentablemente pobre en la experiencia de las riquezas de Cristo;
    2) miserable, porque está desnuda, ciega y llena de vergüenza y oscuridad;
    3) pobre, porque carece de la experiencia de Cristo y de la realidad espiritual de la economía de Dios;
    4) ciega, porque carece de verdadera percepción espiritual en los asuntos espirituales genuinos
    5) está desnuda, porque no vive por Cristo ni vive a Cristo como su justicia subjetiva, que es la segunda vestidura en su andar diario.

  • Al comprar se requiere pagar un precio. La iglesia recobrada que luego se degradó, debe pagar un precio por el oro, las vestiduras blancas y el colirio, los cuales necesita desesperadamente.

  • En la Biblia nuestra fe activa y operante (Gá. 5:6) es comparada con el oro (1 P. 1:7), y la naturaleza divina de Dios, la cual es la divinidad de Cristo, es tipificada por el oro (Éx. 25:11). Por la fe participamos de la naturaleza de Dios (2 P. 1:1, 4-5). La iglesia recobrada que luego se degradó, tiene el conocimiento de las doctrinas referentes a Cristo, pero no tiene suficiente fe viviente como para participar del elemento divino de Cristo. Ella tiene que pagar el precio necesario para obtener la fe de oro a través de pruebas de fuego a fin de participar del oro verdadero, el cual es Cristo mismo como el elemento de vida para Su Cuerpo. Así ella puede llegar a ser un candelero de oro puro (Ap. 1:20) para la edificación de la Nueva Jerusalén, la ciudad de oro (Ap. 21:18).

  • En figura, las vestiduras representan la conducta. Aquí las vestiduras blancas representan una conducta que el Señor puede aprobar. Tal conducta es el Señor mismo vivido por la iglesia, y es lo que la iglesia recobrada, que luego se degradó, necesita para cubrir su desnudez.

  • El colirio requerido para ungir los ojos debe de ser el Espíritu que unge (1 Jn. 2:27), quien es el Señor mismo como Espíritu vivificante (1 Co. 15:45). La iglesia recobrada que luego se degradó también necesita esta clase de colirio para que su ceguera sea sanada. Ella debe pagar el precio para poder comprar los tres artículos mencionados en este versículo.

  • Lit., hirviente. El conocimiento muerto y vano y las formas doctrinales han hecho que sea tibia la iglesia recobrada que se había degradado. Ella necesita arrepentirse de su tibieza y ser celosa, ferviente, para así volver a disfrutar de la realidad de Cristo.

  • No es la puerta de los corazones de individuos sino la puerta de la iglesia. El Señor como Cabeza de la iglesia está fuera de la iglesia degradada, llamando a la puerta. ¡Esta iglesia debe comprender esto!

  • Aunque esta puerta es la puerta de la iglesia, es abierta por los creyentes individualmente. La iglesia en Laodicea tiene conocimiento pero no tiene la presencia del Señor. El Señor está llamando a toda la iglesia, pero la aceptación del llamamiento del Señor debe ser un asunto personal. El llamamiento del Señor es objetivo, pero la aceptación de los creyentes debe ser subjetiva.

  • La palabra griega se refiere a la comida principal del día, tomada por la tarde. Véase la nota Ap. 2:75d.

  • Aquí vencer significa vencer la tibieza y el orgullo de la iglesia recobrada que cayó en degradación, pagar el precio para comprar lo necesario, y abrir la puerta para que el Señor pueda entrar.

  • Sentarse con el Señor en Su trono será un premio dado a los vencedores, a fin de que participen de la autoridad del Señor y sean reyes junto con Él al gobernar sobre toda la tierra en el reino milenario venidero.

  • Las siete iglesias no sólo representan proféticamente la progresión de la iglesia en siete eras, como hemos visto, sino que también simbolizan las siete clases de iglesias en la historia de la iglesia: la iglesia primitiva, la iglesia sufriente, la iglesia mundana, la iglesia apóstata, la iglesia reformada, la iglesia recobrada y la iglesia recobrada que se degradó. La iglesia primitiva tuvo su continuación en la iglesia sufriente; la iglesia sufriente se convirtió en la iglesia mundana; y la iglesia mundana vino a ser la iglesia apóstata. Por tanto, las primeras cuatro iglesias finalmente vinieron a ser una sola clase de iglesia: la iglesia apóstata, o sea, la Iglesia Católica Romana. Luego, la iglesia reformada, otra clase de iglesia, una iglesia que no fue totalmente recobrada, comenzó a existir como reacción a la iglesia apóstata. Por consiguiente, después de esto, surgió la iglesia recobrada, la cual constituye el recobro completo de la vida de iglesia apropiada. Ésta puede considerarse la tercera clase de iglesia. Al degradarse la iglesia recobrada, vino a existir una cuarta clase de iglesia: la degradada iglesia recobrada. Estas cuatro clases de iglesias permanecerán hasta la venida del Señor. Sin duda, sólo la iglesia recobrada puede cumplir el propósito eterno de Dios, y sólo ella satisface el deseo del Señor. Debemos aceptar lo que el Señor escoge.

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