Véase la nota Jac. 5:102. Mientras esperamos la venida del Señor con longanimidad, Él, quien es el verdadero Labrador (Mt. 13:3), también espera con paciencia que maduremos en vida como primicias y cosecha de Su campo (Ap. 14:4, 14-15). Que maduremos en vida puede acortar el período de nuestra longanimidad y de Su paciencia.
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